1
Estaba un inteligente gobernador del mundo en su despacho probandose las nuevas prendas que habia encargado a su sastre, cuando, pareciendo contento con sus trabajos, se dió cuenta de que una de las prendas no tenía botones. revisó y reviso la tela hasta darse cuenta de que realmente le faltaban.
el magnate, con aires de Tony Montana en Scarface, llamó a su guardia personal con un silbido acompañado de un soberbio gesto de mano.
''acompañas al tejetelas al calabozo y mañana por la mañana me lo decapitas en la plaza del ayuntamiento, haber si la gente va dejar de votarme por vestir como un hippie! y date una ducha, hombre.'' dijo el bravo gobernador. el guardia agachó la cabeza, conciente de su hedor corporal y fue en busca del sastre.
2
Felizmente sentado estaba el sastre en su jardín cuando por detrás oyó unos pasos y una olor extraña, era el maloliente guardia personal del gobernador. el sastre, muy amable, le saludó a pesar de la peste, a cambio, el guardia le tiró al suelo y le propinó puñetazos y patadas alegando despues resistencia a la autoridad. Acto seguido, se lo llevó ''palante'' de la oreja.
3
el fétido guardia arrastró de la oreja al sastre hasta su celda y le comunicó la decision que el gobernador había tomado sobre su vida(la del sastre, no la suya).
el sastre, sobreactuando, le dijo al guardia que era una pena que fuese a morir mañana y que no pudiese enseñarle al oso de peluche del gobernador a hablar. el guardia necesitó pocos segundos para pensar y salir del calabozo en busca de su jefe.
Entraron el gobernador, su oso de peluche y el hediente guardia en la celda y se sentaron en petit comité con el sastre.
''enseñale'' dijo imperante el jefazo. el sastre le contestó que no podia porque resultaba que al día siguiente le cortaban la cabeza y que no tendría tiempo, sintiendolo mucho. Eso encendió al bombilla del gobernador y canceló la condena de los botones.
discutieron sobre el tiempo que era necesario, la inteligencia del oso de peluche, sopesaron pros y contras hasta llegar a un cordial acuerdo: el sastre le enseñaría a hablar al oso en dos años con hipoteca y comida incluidos para el y su familia o moriría hecho filetes para dar de comer al oso y su familia de osos de peluche. Aclarado este punto y solventado el papeleo, el sastre se levanto y marchó a casa acompañado del guardia y su hedor.
4
La pobre mujer del sastre ya se veía viuda y había empezado a darse al alcohol cuando su marido entro por la puerta, visualmente sorprendida y alegre fue a abrazarse a su querido. Él le contó como había conseguido librarse de morir y ella le reprochaba que él nunca conseguiría hacer hablar a un muñeco de peluche. y el sastre dijo estas sabias palabras:''En dos años... se puede morir el gobernador... me puedo morir yo... y lo más importante... por ahí el ¡¡oso habla!! ''
Subscriure's a:
Comentaris del missatge (Atom)
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada